Hoy levanto mi copa para brindar por:
Todos los que prometieron quedarse y se fueron sin ser echados,
Por esos momentos en los que mi fe se puso a prueba,
Por todas las personas que llegaron a mi vida y no quisieron quedarse,
Por quienes han tenido valor de seguir conmigo sin cuestionarse,
Por quienes me hirieron pero no de muerte,
Por los momentos llenos de luz,
Por los que dejé en el olvido,
Por el pasado que se quedó en el 2014
Por mi futuro,
Por aquellos que me llenan de besos,
Por los sueños por cumplir,
Por las pesadillas,
Por las noches de hospital,
Por quienes alimentan a los que no tienen pan,
Por los ojos llenos de inocencia,
Por las sonrisas,
Por las lágrimas,
Por los viajes,
Por quienes en la distancia, están siempre cerca,
Por las vendas que se cayeron de mis ojos,
Por las heridas que dejaron cicatrices,
Por este nuevo comienzo tan lleno de mi,
Pero sobre todo, por estar viva y poder sentir el abrazo de los que tanto amo.
Gracias Dos Mil Catorce, por tanto y tanto aprendizaje!!
La historia comienza cuando traté de contar mi historia. Sin querer, mi blog se llenó de cuentos, realidades, ficciones, amores, desamores, tristezas y alegrías. Esa es la verdadera historia
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2 de enero de 2015
El brindis.
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1 de junio de 2014
Dejar de arder...
Llevo días tratando de definir mi futuro.
Me había dado varios plazos y las fechas están cada vez más próximas.
He decidido que cambiaré de techo, y lo que parecía solo un cambio moderado, se ha tornado en algo más radical.
No solo cambiaré de casa, si no de Estado.
Si las cosas salen como en realidad espero, pronto, mis despertares serán de otro color, y esta ciudad, será un lugar que visitaré constantemente...
Dicen que uno pertenece al lugar de dónde no se quiere ir y eso me pasó.
Encontré un lugar a dónde quiero pertenecer, de dónde no quiero irme y en dónde quizá, me espere ese nuevo comienzo que tanto busqué.
¿Quien lo diría?
Ahí, es dónde jamás creí querer quedarme.
Pasé mi vida jurando que jamás dejaría ésta ciudad, que ademas de ser de las más grandes del mundo, es en la que nací y que reboza de lugares hermosos, lugares mágicos...
Y simplemente así, de la nada, elegí un nuevo destino. Elegí dejar mis historias como están hasta hoy, a cada una le he dado el final que le correspondía y les he regalado la libertad de bailar entre murmullos, de pasearse entre la gente, en el metro, en los puentes, de tallarse en las paredes en las que muchas fueron escritas y hasta de esconderse en aquellos hoteles en que algunas terminaron.
No huyo.
Ahora estoy consciente de que habrá problemas pero los resolveré, dejaré mi pasado en el pasado, lo respetaré por lo qeu fue pero no lo llevaré conmigo. Tengo un presente lleno de incertidumbre pero no tengo miedo, ahora, voy dispuesta a escribir nuevas historias, no me llevo nada ni a nadie, me voy sola, con mi maleta casi vacía, me llevo el amor que repartí y la esperanza de seguir construyéndome cada día, la seguridad de soportar lo que venga y la fuerza para seguir siempre adelante.
Es momento de dejar de arder y por fin, resurgir de las cenizas...
Me había dado varios plazos y las fechas están cada vez más próximas.
He decidido que cambiaré de techo, y lo que parecía solo un cambio moderado, se ha tornado en algo más radical.
No solo cambiaré de casa, si no de Estado.
Si las cosas salen como en realidad espero, pronto, mis despertares serán de otro color, y esta ciudad, será un lugar que visitaré constantemente...
Dicen que uno pertenece al lugar de dónde no se quiere ir y eso me pasó.
Encontré un lugar a dónde quiero pertenecer, de dónde no quiero irme y en dónde quizá, me espere ese nuevo comienzo que tanto busqué.
¿Quien lo diría?
Ahí, es dónde jamás creí querer quedarme.
Pasé mi vida jurando que jamás dejaría ésta ciudad, que ademas de ser de las más grandes del mundo, es en la que nací y que reboza de lugares hermosos, lugares mágicos...
Y simplemente así, de la nada, elegí un nuevo destino. Elegí dejar mis historias como están hasta hoy, a cada una le he dado el final que le correspondía y les he regalado la libertad de bailar entre murmullos, de pasearse entre la gente, en el metro, en los puentes, de tallarse en las paredes en las que muchas fueron escritas y hasta de esconderse en aquellos hoteles en que algunas terminaron.
No huyo.
Ahora estoy consciente de que habrá problemas pero los resolveré, dejaré mi pasado en el pasado, lo respetaré por lo qeu fue pero no lo llevaré conmigo. Tengo un presente lleno de incertidumbre pero no tengo miedo, ahora, voy dispuesta a escribir nuevas historias, no me llevo nada ni a nadie, me voy sola, con mi maleta casi vacía, me llevo el amor que repartí y la esperanza de seguir construyéndome cada día, la seguridad de soportar lo que venga y la fuerza para seguir siempre adelante.
Es momento de dejar de arder y por fin, resurgir de las cenizas...
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17 de mayo de 2014
Diez y siete cero cinco
Era un sábado, como hoy, hace seis años.
Tocó la puerta y cuando abrí, un enorme ramo de rosas rojas apareció frente a mis ojos.
Escuché un suave "¿Quieres ser mi novia?" y sus negros ojos aparecieron tras aquellas flores.
No le respondí, solo lo besé.
Me colgué de su cuello y me preguntó: "¿Es un sí?"
Y hasta entonces dije: ¡sí!
Así comenzó.
Hoy se cumple un año más de aquello aunque él ya no está.
Ni la que era yo.
Esa historia se terminó hace tres años y yo, yo construyo una nueva cada día que abro los ojos.
Voy un día a la vez, como los alcohólicos.
El final del cuento fue un accidente fatídico del que aún no me recupero, del que aún me duelen las heridas, del que quedé marcada con cicatrices imborrables por todo el cuerpo... del que apenas sobreviví.
Hoy, le lloro a ese recuerdo, pero no a esos ojos.
Le he llorado a lo que fue y ya no será.
Hoy, le lloro a la que fui.
Tocó la puerta y cuando abrí, un enorme ramo de rosas rojas apareció frente a mis ojos.
Escuché un suave "¿Quieres ser mi novia?" y sus negros ojos aparecieron tras aquellas flores.
No le respondí, solo lo besé.
Me colgué de su cuello y me preguntó: "¿Es un sí?"
Y hasta entonces dije: ¡sí!
Así comenzó.
Hoy se cumple un año más de aquello aunque él ya no está.
Ni la que era yo.
Esa historia se terminó hace tres años y yo, yo construyo una nueva cada día que abro los ojos.
Voy un día a la vez, como los alcohólicos.
El final del cuento fue un accidente fatídico del que aún no me recupero, del que aún me duelen las heridas, del que quedé marcada con cicatrices imborrables por todo el cuerpo... del que apenas sobreviví.
Hoy, le lloro a ese recuerdo, pero no a esos ojos.
Le he llorado a lo que fue y ya no será.
Hoy, le lloro a la que fui.
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17 de abril de 2014
Cuerda floja.
No me había dado cuenta de que me siento perdida.
Hoy, estoy empacando para escapar un poco de la rutina.
Los últimos días han sido fuertes, confusos y en realidad, complicados.
Me he dado cuenta, que después de que sufres un dolor emocional tan grande, es dificil volver a funcionar bien por completo, que cuando escuchas cierta voz, ciertas palabras, cuando cierto aroma te envuelve, tu vida vuelve a caminar sobre una cuerda floja.
Y mi corazón se sintió así.
No quise aceptarlo, no pude verlo.
Hoy un par de lágrimas me lo contaron.
Tomo mi maleta para alejarme de todos, y es que, alguien en particular, me ha hecho dudar de mi.
Es él, de quien hoy quiero escapar.
De sus ojos, su aroma, su boca y de lo cerca que está. No quiero enamorarme, lo he decidido.
Voy a dejarlo descansar y a apartarlo de mi.
No voy a cometer ese error de nuevo. No valdría la pena.
Apago mi swich esperando que cuando vuelva a encender el motor, sea para saltar de la cuerda, para dar una pirueta y quedar de pie.
Hoy, cierro esta puerta por que es necesario, por que lo necesito y por que así lo quiero.
Escribo este final por que el primero, no me gustó.
Se acabó.
Apaguen la luz...
Hoy, estoy empacando para escapar un poco de la rutina.
Los últimos días han sido fuertes, confusos y en realidad, complicados.
Me he dado cuenta, que después de que sufres un dolor emocional tan grande, es dificil volver a funcionar bien por completo, que cuando escuchas cierta voz, ciertas palabras, cuando cierto aroma te envuelve, tu vida vuelve a caminar sobre una cuerda floja.
Y mi corazón se sintió así.
No quise aceptarlo, no pude verlo.
Hoy un par de lágrimas me lo contaron.
Tomo mi maleta para alejarme de todos, y es que, alguien en particular, me ha hecho dudar de mi.
Es él, de quien hoy quiero escapar.
De sus ojos, su aroma, su boca y de lo cerca que está. No quiero enamorarme, lo he decidido.
Voy a dejarlo descansar y a apartarlo de mi.
No voy a cometer ese error de nuevo. No valdría la pena.
Apago mi swich esperando que cuando vuelva a encender el motor, sea para saltar de la cuerda, para dar una pirueta y quedar de pie.
Hoy, cierro esta puerta por que es necesario, por que lo necesito y por que así lo quiero.
Escribo este final por que el primero, no me gustó.
Se acabó.
Apaguen la luz...
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27 de marzo de 2014
Sigue el viaje...
Sigue mi recorrido por el país y ahora, me pasé cerca de 4 semanas en Huauchinango, Puebla.
Confieso que me la he pasado increíble y que además, la gente de la que me vi rodeada, además de amable, ha sido clave en mi aprendizaje de temas diversos, pero sobre todo, personales.
Nunca he empatado con aquellos que hablan de politica, cambios, revoluciones, pobreza o cualquier otro tema que requiera involucrarse, si no lo hacen involucrados.
Los cambios siempre requerirán de esfuerzo, lo sé.
No es lo mismo hablar de pobreza, que vivir en ella o compartir el pan con quienes la padecen.
No será nunca lo mismo, compartir información en facebook, que salir a la calle a enseñar a la gente.
No sabes la riqueza de tu país, si no te pierdes entre sus campos, en sus caminos o en sus montañas...
Hoy mis ideas se van aclarando.
Mantengo la postura y ahora, hablo de cosas que conozco.
Comparto el pan con niños que llevan días sin comer, me siento a la mesa de mujeres que cargan a sus bebés en rebozos de colores mientras echan tortillas, recorro enormes distancias con gente que busca comunidades para enseñarles, para ponerlos al pie de lucha y para contarles, que pueden tener ayuda si se organizan.
Les hablan de cambio, de revolución, de gobiernos injustos y les explican que aún les quedan opciones, que sí hay caminos y que tienen derechos.
Increible! Muchos no saben que tienen derechos.
Pero así pasaron esos días allá, caminando entre el lodo, abordando un auto movido entre la espesa niebla de los cerros, caminando entre matorrales como en las peliculas, haciendome entender entre personas que solo hablan nahuatl, entre personas que no saben escribir ni leer...
Y mantengo la esperanza, hay mucho trabajo, hay caminos, hay oportunidad, solo falta decidirnos y cambiar, involucrarnos y sobre todo, comprometernos.
Así van pasando mis días, aprendiendo, conociendo y esperanzando...
Confieso que me la he pasado increíble y que además, la gente de la que me vi rodeada, además de amable, ha sido clave en mi aprendizaje de temas diversos, pero sobre todo, personales.
Nunca he empatado con aquellos que hablan de politica, cambios, revoluciones, pobreza o cualquier otro tema que requiera involucrarse, si no lo hacen involucrados.
Los cambios siempre requerirán de esfuerzo, lo sé.
No es lo mismo hablar de pobreza, que vivir en ella o compartir el pan con quienes la padecen.
No será nunca lo mismo, compartir información en facebook, que salir a la calle a enseñar a la gente.
No sabes la riqueza de tu país, si no te pierdes entre sus campos, en sus caminos o en sus montañas...
Hoy mis ideas se van aclarando.
Mantengo la postura y ahora, hablo de cosas que conozco.
Comparto el pan con niños que llevan días sin comer, me siento a la mesa de mujeres que cargan a sus bebés en rebozos de colores mientras echan tortillas, recorro enormes distancias con gente que busca comunidades para enseñarles, para ponerlos al pie de lucha y para contarles, que pueden tener ayuda si se organizan.
Les hablan de cambio, de revolución, de gobiernos injustos y les explican que aún les quedan opciones, que sí hay caminos y que tienen derechos.
Increible! Muchos no saben que tienen derechos.
Pero así pasaron esos días allá, caminando entre el lodo, abordando un auto movido entre la espesa niebla de los cerros, caminando entre matorrales como en las peliculas, haciendome entender entre personas que solo hablan nahuatl, entre personas que no saben escribir ni leer...
Y mantengo la esperanza, hay mucho trabajo, hay caminos, hay oportunidad, solo falta decidirnos y cambiar, involucrarnos y sobre todo, comprometernos.
Así van pasando mis días, aprendiendo, conociendo y esperanzando...
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Yo
22 de febrero de 2014
Viajando
Ayer llegué a Tlaxcala, confieso que las experiencias que viví no fueron agradables por que el cansancio y la frustración resultan en algo poco agradable.
Confieso que no todo fue malo, pues, Tlaxcala ha limpiado su nombre en lo que a mi respecta.
Es un lugar hermoso, provinciano y que me regaló un gran amanecer hoy mientras viajaba.
Organización es la base de la mayorías de los procesos.
Anoche, despues de llegar al hotel de paso en el que me quedé, sentí una profunda soledad y mucha, mucha decepción, entonces, llegó un mensaje de Tom, preocupado por mi.
Saber que alguien en la distancia te echa de menos, te aligera la carga.
No parecía tan buena idea andar viajando, pero, en la mañana, todo pintaba diferente.
Y cambió.
Hoy estoy aún en tlaxcala, en un municipio más pintoresco y de gente amable. Me gusta sentirme bien recibida y atendida aunque sea entre desconocidos.
No hay mal que por bien no venga y yo, voy aprendiendo.
Aprendo que mantener la calma en los malos momentos es básico para salir de ellos y que, es verdad que el 99% de la gravedad de los problemas es la actitud con la que los afrontas y que la ayuda, a veces, llega de quien menos te lo esperas.
No sé, creo que esto tambien está contribuyendo a mi ENORME proceso a la madurez.
Quizá hoy, soy menos oruga y más mariposa...
Confieso que no todo fue malo, pues, Tlaxcala ha limpiado su nombre en lo que a mi respecta.
Es un lugar hermoso, provinciano y que me regaló un gran amanecer hoy mientras viajaba.
Organización es la base de la mayorías de los procesos.
Anoche, despues de llegar al hotel de paso en el que me quedé, sentí una profunda soledad y mucha, mucha decepción, entonces, llegó un mensaje de Tom, preocupado por mi.
Saber que alguien en la distancia te echa de menos, te aligera la carga.
No parecía tan buena idea andar viajando, pero, en la mañana, todo pintaba diferente.
Y cambió.
Hoy estoy aún en tlaxcala, en un municipio más pintoresco y de gente amable. Me gusta sentirme bien recibida y atendida aunque sea entre desconocidos.
No hay mal que por bien no venga y yo, voy aprendiendo.
Aprendo que mantener la calma en los malos momentos es básico para salir de ellos y que, es verdad que el 99% de la gravedad de los problemas es la actitud con la que los afrontas y que la ayuda, a veces, llega de quien menos te lo esperas.
No sé, creo que esto tambien está contribuyendo a mi ENORME proceso a la madurez.
Quizá hoy, soy menos oruga y más mariposa...
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18 de febrero de 2014
Fiebre de sábado por la noche.
Pensé que el sábado sería un día de completo descanso, me estaba enfermando de gripa y me sentía en realidad agotada de las compras que hice.
Sonó mi teléfono a eso de las ocho. Tenía que ir a la oficina a revisar que todo estuviera funcionando perfecto.
Salí de casa con los audífonos puestos y tomé primero el microbus y después el metro. Transbordé en Pino Suarez y tome la línea rosa. Llegué a Insurgentes y caminé hacia la calle donde está el Cuartel.
Mientras caminaba por la glorieta, me acordé de cuando conocí a Roberto. Era un tipo estúpidamente guapo que vendía inciensos para ganarse la vida. Era venezolano y había venido aquí a probar suerte. Según supe, vivía en un departamento con otras diez personas, consumía drogas de vez en cuando y había dejado la universidad buscando forjarse un futuro en México. Tenía ideas políticas muy radicales y un alma libre. Me encantaba. Un día desapareció.
Sonreí mientras en mis oídos sonaba "yumaye".
Me vi a mi misma diez años atrás. Tomaba el mismo camino, caminaba exactamente sobre los mismos pasos y me sentía, casi de la misma forma. Sin encajar del todo.
Tres años de la carrera caminé esas calles.
Y ahora, de nuevo, se volvían mías.
Miré el edificio dónde siempre he querido vivir, llegue a la entrada del Cuartel y me acordé de aquella gente que me daba miedo (ahora es la gente con la que trabajo y a la que le sonrío cada día), de la gente que consideré un montón de perdedores (que ahora son mis jefes), de aquello que creí que estaba tan lejana que jamás me tocaría (y de lo que hoy me da de comer)...
Cuanto cambia la vida mientras pasas de estudiar, a ganarte la vida con tu propio esfuerzo!
Cuanto cambia tu perspectiva y cuanto te doblega la vida!
Que humilde te vuelves si entiendes lo que la vida trata de decirte y qué fuerte te tornas cuando nada sale como esperabas...
No sé si es mi exceso de reflexión de estos días, pero, me alegré de estar dónde estoy, de tener un trabajo, de ganarme la vida aceptando cada reto que aparece, de no avergonzarme de lo que hago y, como dice mi doc, ser consciente de que cada trabajo dignifica.
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15 de febrero de 2014
Yo no quiero Catorce de Febrero...
...Ni cumpleaños Feliz, dice Sabina.
y yo andaba exactamente en ese mood.
Cuando eres soltero por decisión de tu ex, la verdad es que viajar en el metro entre globos, muñequitos de peluche y novios metiéndose mano, se convierte en una verdadera tortura.Sin embargo a mi me pasó algo muy curioso.
Mientras corría a la oficina por la tarde, me di cuenta de que era un día más. No envidié a los novios metiéndose mano, ni a las que recibieron flores, ni a quienes llevaron a comer tacos (bueno, a esos sí), al contrario, pensé que todos ellos eran quienes debían serntir envidia por mi.
No, no es mi ego, es que por fin, le di sentido a eso del amor y la amistad.
El catorce de febrero para muchos, se convirtió en una fecha creada por el marketing, para otros, un día en el que el mundo expía sus culpas y para los solteros, en el día que más odian por andar de #foreveralone.
Para mi no es nada de lo anterior. Nunca lo fue. Siempre me pareció un buen pretexto para dar regalitos o mandar cartas de amor a esas personas a las que jamás me atreví a hablarles en el día a día.
Pero ayer, todo cobró un nuevo sentido.
BS y yo caminábamos por la zona rosa, yo salía de la oficina y nos disponíamos a cenar, ella odiaba cada pareja enamorada que nos topabamos y yo me reí cuando un ENORME oso de peluche me atropelló.Creo que fue justo ahí cuando pasó.
Me di cuenta que no solo no odiaba el día del amor y la amistad, si no que, de verdad, me parecía un día más. Hice un recuento mental.
Entendí que el AMOR es que alguien tome tu mano mientras estás enfermo, que escuches una voz familiar al teléfono mientras te encuentras lejos y te digan que te extrañan, es que te acepten con tu millón de defectos, es acariciar su cabello mientras te cuenta lo que le preocupa, es abrir la puerta y encontrarte con una orden de tacos al pastor, es que mientras sientes que el mundo se derrumba él tomé tu mano y te prometa que todo estará bien, es poner un curita en una rodilla raspada, es secar lágrimas...
Que la AMISTAD es que alguien a quien no te une un lazo de sangre permanezca a tu lado en la peor de tus tormentas, que te responda una llamada a las 3am por que sabe que estás triste, que te mande un mensaje con carita feliz solo por que sí, que sea tu cómplice incluso si vas a destrozar el auto de tu ex, que te visite de madrugada por que no sabía a quien recurrir, que te acompañe a comprar maquillaje aunque él no lo use, que te haga reír cuando no tienes ganas, que levante tu animo cuando él se siente peor, que te saque de casa para orearte cuando te enmoheces, que te obligue a bañarte cuando andas depre, que te compre nachos cuando van al cine, que nunca, nunca, te abandone.
Y eso, eso jamás pasa un Catorce de Febrero...
y yo andaba exactamente en ese mood.
Cuando eres soltero por decisión de tu ex, la verdad es que viajar en el metro entre globos, muñequitos de peluche y novios metiéndose mano, se convierte en una verdadera tortura.Sin embargo a mi me pasó algo muy curioso.
Mientras corría a la oficina por la tarde, me di cuenta de que era un día más. No envidié a los novios metiéndose mano, ni a las que recibieron flores, ni a quienes llevaron a comer tacos (bueno, a esos sí), al contrario, pensé que todos ellos eran quienes debían serntir envidia por mi.
No, no es mi ego, es que por fin, le di sentido a eso del amor y la amistad.
El catorce de febrero para muchos, se convirtió en una fecha creada por el marketing, para otros, un día en el que el mundo expía sus culpas y para los solteros, en el día que más odian por andar de #foreveralone.
Para mi no es nada de lo anterior. Nunca lo fue. Siempre me pareció un buen pretexto para dar regalitos o mandar cartas de amor a esas personas a las que jamás me atreví a hablarles en el día a día.
Pero ayer, todo cobró un nuevo sentido.
BS y yo caminábamos por la zona rosa, yo salía de la oficina y nos disponíamos a cenar, ella odiaba cada pareja enamorada que nos topabamos y yo me reí cuando un ENORME oso de peluche me atropelló.Creo que fue justo ahí cuando pasó.
Me di cuenta que no solo no odiaba el día del amor y la amistad, si no que, de verdad, me parecía un día más. Hice un recuento mental.
Entendí que el AMOR es que alguien tome tu mano mientras estás enfermo, que escuches una voz familiar al teléfono mientras te encuentras lejos y te digan que te extrañan, es que te acepten con tu millón de defectos, es acariciar su cabello mientras te cuenta lo que le preocupa, es abrir la puerta y encontrarte con una orden de tacos al pastor, es que mientras sientes que el mundo se derrumba él tomé tu mano y te prometa que todo estará bien, es poner un curita en una rodilla raspada, es secar lágrimas...
Que la AMISTAD es que alguien a quien no te une un lazo de sangre permanezca a tu lado en la peor de tus tormentas, que te responda una llamada a las 3am por que sabe que estás triste, que te mande un mensaje con carita feliz solo por que sí, que sea tu cómplice incluso si vas a destrozar el auto de tu ex, que te visite de madrugada por que no sabía a quien recurrir, que te acompañe a comprar maquillaje aunque él no lo use, que te haga reír cuando no tienes ganas, que levante tu animo cuando él se siente peor, que te saque de casa para orearte cuando te enmoheces, que te obligue a bañarte cuando andas depre, que te compre nachos cuando van al cine, que nunca, nunca, te abandone.
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