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22 de febrero de 2014

Viajando

Ayer llegué a Tlaxcala, confieso que las experiencias que viví no fueron agradables por que el cansancio y la frustración resultan en algo poco agradable.
Confieso que no todo fue malo, pues, Tlaxcala ha limpiado su nombre en lo que a mi respecta.
Es un lugar hermoso, provinciano y que me regaló un gran amanecer hoy mientras viajaba.
Organización es la base de la mayorías de los procesos.
Anoche, despues de llegar al hotel de paso en el que me quedé, sentí una profunda soledad y mucha, mucha decepción, entonces, llegó un mensaje de Tom, preocupado por mi.
Saber que alguien en la distancia te echa de menos, te aligera la carga.
No parecía tan buena idea andar viajando, pero, en la mañana, todo pintaba diferente.
Y cambió.
Hoy estoy aún en tlaxcala, en un municipio más pintoresco y de gente amable. Me gusta sentirme bien recibida y atendida aunque sea entre desconocidos.
No hay mal que por bien no venga y yo, voy aprendiendo.
Aprendo que mantener la calma en los malos momentos es básico para salir de ellos y que, es verdad que el 99% de la gravedad de los problemas es la actitud con la que los afrontas y que la ayuda, a veces, llega de quien menos te lo esperas.
No sé, creo que esto tambien está contribuyendo a mi ENORME proceso a la madurez.
Quizá hoy, soy menos oruga y más mariposa...

18 de febrero de 2014

Fiebre de sábado por la noche.

Pensé que el sábado sería un día de completo descanso, me estaba enfermando de gripa y me sentía en realidad agotada de las compras que hice.
Sonó mi teléfono a eso de las ocho. Tenía que ir a la oficina a revisar que todo estuviera funcionando perfecto.
Salí de casa con los audífonos puestos y tomé primero el microbus y después el metro. Transbordé en Pino Suarez y tome la línea rosa. Llegué a Insurgentes y caminé hacia la calle donde está el Cuartel.
Mientras caminaba por la glorieta, me acordé de cuando conocí a Roberto. Era un tipo estúpidamente guapo que vendía inciensos para ganarse la vida. Era venezolano y había venido aquí a probar suerte. Según supe, vivía en un departamento con otras diez personas, consumía drogas de vez en cuando y había dejado la universidad buscando forjarse un futuro en México. Tenía ideas políticas muy radicales y un alma libre. Me encantaba. Un día desapareció.
Sonreí mientras en mis oídos sonaba "yumaye".
Me vi a mi misma diez años atrás. Tomaba el mismo camino, caminaba exactamente sobre los mismos pasos y me sentía, casi de la misma forma. Sin encajar del todo.
Tres años de la carrera caminé esas calles.
Y ahora, de nuevo, se volvían mías.
Miré el edificio dónde siempre he querido vivir, llegue a la entrada del Cuartel y me acordé de aquella gente que me daba miedo (ahora es la gente con la que trabajo y a la que le sonrío cada día), de la gente que consideré un montón de perdedores (que ahora son mis jefes), de aquello que creí que estaba tan lejana que jamás me tocaría (y de lo que hoy me da de comer)...
Cuanto cambia la vida mientras pasas de estudiar, a ganarte la vida con tu propio esfuerzo!
Cuanto cambia tu perspectiva y cuanto te doblega la vida!
Que humilde te vuelves si entiendes lo que la vida trata de decirte y qué fuerte te tornas cuando nada sale como esperabas...
No sé si es mi exceso de reflexión de estos días, pero, me alegré de estar dónde estoy, de tener un trabajo, de ganarme la vida aceptando cada reto que aparece, de no avergonzarme de lo que hago y, como dice mi doc, ser consciente de que cada trabajo dignifica.

15 de febrero de 2014

Yo no quiero Catorce de Febrero...

...Ni cumpleaños Feliz, dice Sabina.
y yo andaba exactamente en ese mood.
Cuando eres soltero por decisión de tu ex, la verdad es que viajar en el metro entre globos, muñequitos de peluche y novios metiéndose mano, se convierte en una verdadera tortura.Sin embargo a mi me pasó algo muy curioso.
Mientras corría a la oficina por la tarde, me di cuenta de que era un día más. No envidié a los novios metiéndose mano, ni a las que recibieron flores, ni a quienes llevaron a comer tacos (bueno, a esos sí), al contrario, pensé que todos ellos eran quienes debían serntir envidia por mi.
No, no es mi ego, es que por fin, le di sentido a eso del amor y la amistad.
El catorce de febrero para muchos, se convirtió en una fecha creada por el marketing, para otros, un día en el que el mundo expía sus culpas y para los solteros, en el día que más odian por andar de #foreveralone.
Para mi no es nada de lo anterior. Nunca lo fue. Siempre me pareció un buen pretexto para dar regalitos o mandar cartas de amor a esas personas a las que jamás me atreví a hablarles en el día a día.
Pero ayer, todo cobró un nuevo sentido.
BS y yo caminábamos por la zona rosa, yo salía de la oficina y nos disponíamos a cenar, ella odiaba cada pareja enamorada que nos topabamos y yo me reí cuando un ENORME oso de peluche me atropelló.Creo que fue justo ahí cuando pasó.
Me di cuenta que no solo no odiaba el día del amor y la amistad, si no que, de verdad, me parecía un día más. Hice un recuento mental.
Entendí que el AMOR es que alguien tome tu mano mientras estás enfermo, que escuches una voz familiar al teléfono mientras te encuentras lejos y te digan que te extrañan, es que te acepten con tu millón de defectos, es acariciar su cabello mientras te cuenta lo que le preocupa, es abrir la puerta y encontrarte con una orden de tacos al pastor, es que mientras sientes que el mundo se derrumba él tomé tu mano y te prometa que todo estará bien, es poner un curita en una rodilla raspada, es secar lágrimas...
Que la AMISTAD es que alguien a quien no te une un lazo de sangre permanezca a tu lado en la peor de tus tormentas, que te responda una llamada a las 3am por que sabe que estás triste, que te mande un mensaje con carita feliz solo por que sí, que sea tu cómplice incluso si vas a destrozar el auto de tu ex, que te visite de madrugada por que no sabía a quien recurrir, que te acompañe a comprar maquillaje aunque él no lo use, que te haga reír cuando no tienes ganas, que levante tu animo cuando él se siente peor, que te saque de casa para orearte cuando te enmoheces, que te obligue a bañarte cuando andas depre, que te compre nachos cuando van al cine, que nunca, nunca, te abandone.
Y eso, eso jamás pasa un Catorce de Febrero...